Accueil > Citations > Temblor de cielo (1931) – Vicente Huidobro

Temblor de cielo (1931) – Vicente Huidobro

¿Conoces las visiones de la altura? ¿Has visto el corazón de la luz? Yo me convierto a veces en una selva inmensa y recorro los mundos como un ejército.

Mira la entrada de los ríos. El mar puede apenas ser mi teatro en ciertas tardes.

La calle de los sueños no tiene árboles, ni una mujer crucificada en una flor, ni un barco pasando las páginas del mar.

La calle de los sueños tiene un ombligo inmenso de donde asoma una botella. Adentro de la botella hay un obispo muerto que cambia de colores cada vez que se mueve la botella. Hay cuatro velas que se encienden y se apagan siguiendo un turno sucesivo. A veces un relámpago nos hace ver en el cielo una mujer despedazada que viene cayendo desde hace ciento cuarenta años.

El cielo esconde su misterio.

[…]

Alguien habla y nace una amapola en la cumbre de la voz antes que brille el opio de la mirada futura.

—Paz en la tierra al marinero de la noche.

Los exploradores silenciosos levantan la cabeza y la aventura se desnuda de su traje de oro.

He aquí el sentido del ocaso.

Acaso el ocaso nos haga caso y entonces habréis comprendido los signos de la noche. Habréis comprendido los inventos del silencio. La mirada del sueño. El umbral del abismo. El viaje de los montes.

La travesía de la noche.

Isolda, Isolda, yo sigo mi destino.

¿En dónde has escondido el oasis que me habías prometido tantas veces?

La luz se cansó de andar. ¿A dónde lleva, dime, esa escalera que sale de tus ojos y se pierde en el aire?

¿Sabes tú que mi destino es andar? ¿Conoces la vanidad del explorador y el fantasma de la aventura?

Es una cuestión de sangre y huesos frente a un imán especial. Es un destino irrevocable de meteoro fabuloso.

No es una cuestión de amor en carne, es una cuestión de vida, una cuestión de espíritu viajante, de pájaro nómade.

Todas esas mujeres son árboles o piedras de reposo en el camino tal vez innecesarias.

Botellas de agua o toneles de embriaguez generalmente sin luz propia. Obedecen como las catedrales a un principio musical. Cada acorde tiene su correspondiente y todo consiste en saber tocar el punto del eco que ha de responder. Es fácil hacer tejidos de sones y construir una verdadera techumbre o magníficas cúpulas para los días de lluvia.

Publicités
Catégories :Citations Étiquettes : , , ,
  1. Aucun commentaire pour l’instant.
  1. No trackbacks yet.

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s

%d blogueurs aiment cette page :